miércoles, febrero 08, 2017

Billy Budd en el Teatro Real


Con Britten siempre me pasa lo mismo: Sus óperas se me hacen muy cuesta arriba al principio, pero luego llegan a un punto de inflexión en el que de golpe todo se precipita y quedo totalmente atrapado por música, argumento y conjunto.

Y con Billy Budd no ha sido una excepción. El inicio de la ópera se me hace pesadísimo, con ese ñiñuñiñu y esos medio recitativos / medio ariosos que sirven para presentar a los personajes y la acción. Hasta que todo explota, cobra cuerpo y ya no puede uno desviar la atención.



Porque la música de Britten es tremendamente descriptiva y acompaña perfectamente al libretto, que de por sí tiene muchísima fuerza. Fuerza, sí, pero... ay, hay un par de cosillas que se me quedan con flecos en esta ópera.

La primera es el propio personaje principal, Billy. Lo siento, pero no me logra transmitir esa fascinación que debería. No entiendo por qué todo el mundo lo adora, no me llega su ingenuidad, que veo un poco forzada. veo al capitán Vere mucho más elaborado psicológicamente hablando. De hecho, la ópera es su conflicto, no el de Billy.

Y el otro fleco es la actitud del maestro de armas, Claggart, respecto a Billy, que es la chispa que enciende el drama. Claggart está obnubilado con Billy, siente una atracción malsana hacia él, fantasea con el muchacho... y de golpe y porrazo pasa a odiarlo y a jurar destruirlo. Así, sin más, en un momento super escueto. Se me quedó todo como un poco precipitado.

Pero bueno, a partir de ese momento, que es el conflicto principal de la obra, todo va sobre ruedas y los acontecimientos se precipitan hasta un final demoledor.


Y hay que decir que el Teatro Real ha puesto en escena una producción de muy alto nivel.
La orquesta a cargo de Ivor Bolton, adecuadísima y pendiente de todo. No le puedo poner peros porque tampoco estoy muy ducho en Britten, pero vamos, que fue capaz de lograr una escena de la batalla naval totalmente rotunda y luego un aria de despedida de Billy que ponía los pelos de punta. Muy bien.

El coro, masculino y con refuerzos, estupendo. Apropiado en cada momento, desde el murmullo a lo más fuerte (sin necesidad de gritar). Muy pero que muy bien.

Y luego el reparto, más que competente. No es que sea de campanillas, pero cumplió con creces. A Jacques Imbrailo le falta un pelí de brillo en el timbre pero consiguió embobarnos y hacer creíble su Billy con mucha capacidad de matiz. En el segundo acto estuvo sobrecogedor. Lo mismo que le pasa a Toby Spence. A la voz le falta sólo un puntito para decir "joé qué maravilla", pero igual que Imrailo, su capitán Vere interpretativamente estuvo de 10. Y para comérselos con patatas a ellos y a todos los que tuviera delante, el demoledor Claggart de Brindley Sherratt, con una voz potente, timbrada, plena, ideal para el personaje.

A su lado, un muy buen grupo de secundarios, sirviendo perfectamente sus personajes.


Y llega el momento de mencionar a la otra gran protagonista de la velada, la directora de escena Deborah Warner, que nos demuestra que tiene un auténtico sentido dramático y que con ayuda de iluminación y muy pocos elementos (3 plataformas en el suelo del escenario y unas cuerdas) se puede conseguir reflejar a la perfección el barco Indomable. Tiene unas cuantas escenas absolutamente memorables, como la de las hamacas donde se hacinan los marineros mientras los oficiales están por encima, la recreación del camarote del capitán y las brutales batalla naval y amago de motín (bestiales, en serio). Se va a grabar un vídeo de estas representaciones. Desde luego merecerá la pena. 

Ah, para los amantes de ver carne, el barítono Ducan Rock ¡se vuelve a quitar la camiseta venga o no a cuento! enseñando su potente pectoralia punto com.


Quien pueda conseguir una entrada, de verdad que vaya, que al principio le puede costar, pero luego saldrá encantado. Al menos todos los amigos con los que coincidí (y que no se fueron en el entreacto, que también hubo, ehhhh) opinaron lo mismo.

Me he quedado con ganas de ver la película La Fragata Infernal, basada en el mismo relato, y que todos dicen que es buenísima. A ver si la consigo (y consigo el tiempo para verla).
Bien por el Teatro Real. Muy bien.


Benjamin Britten
Billy Budd
Jacques Imbrailo, Tobey Spence, Brindley Sherratt, Thomas Oliemans, David Soar, Torben Jürgens, Christopher Gillett,  Duncan Rock, Clive Bayley, Sam Furness, Francisco Vas, Manel Esteve, Gerardo Bullón, Tomeu Bibiloni, Borja Quiza, Jordi Casanova, Isaac Galán.
Ivor Bolton, Deborah Warner.
Teatro Real, Madrid.
Viernes, 3 de febrero de 2017


3 comentarios:

  1. La película de Peter Ustinov tenía por título en inglés "Billy Budd", y es magnífica.
    En efecto, también en la película, el personaje de Budd, casi un niño en el relato original, es irrealmente ingenuo. El personaje más complejo es Vere, mientras que Claggart es ambiguo y sus motivaciones (y su pasado) no están claros. Britten introduce una insinuación algo más explícita de la fascinación del Maestro de Armas por el joven marinero.

    ResponderEliminar
  2. Me pasa exactamente igual que a tí con Britten; incluso cuando hicimos "Peter Grimes". Un principio árido y, después, fascinación.

    ResponderEliminar
  3. Navegando por ahí acabo de dar con tu blog. Me gusta el tono en el que está escrito. Leyendo las entradas he dado con esta de Billy Budd y como fui a Madrid expresamente a verla, te dejo la crítica que escribí sobre ella en mi blog "Ópera desde el sofá".

    http://operadesdeelsofa.blogspot.com.es/2017/02/billy-budd-en-el-teatro-real-201617.html

    Un saludo.

    ResponderEliminar

Deja un comentario, hace ilu, hombre.

Mira

Blog Widget by LinkWithin